Colaborar, una oportunidad para innovar

Las organizaciones vascas tenemos capacidad para colaborar todavía más y abrirnos a nuevos sectores, disciplinas y posibilidades. La colaboración es un proceso que requiere invertir esfuerzo y tener confianza y aunque el camino no es siempre fácil, nos permite alcanzar metas más ambiciosas, llegar más lejos.

El tejido empresarial vasco está formado en un 99% por pymes. La mayor parte de ellas son pequeñas empresas y micropymes que cuentan con agilidad, flexibilidad, talento y apertura, por lo que están en una posición inmejorable para encarar ambiciosos proyectos en colaboración. También las grandes corporaciones son conscientes de la fuente de innovación que representan las start up y pequeñas organizaciones, quienes valoran especialmente la capacidad tractora de las primeras para abordar iniciativas en cooperación. Sumando capacidades se reduce la incertidumbre y el riesgo y se comparten los resultados.

A la hora de colaborar ocurre que no conocemos suficientemente a los compañeros de viaje, ni se sabe con certeza cuál será el destino de ese camino que se emprende, por lo que es habitual que surja la desconfianza. Pero es al realizar ese ejercicio de funambulismo cuando surgen innovaciones que permiten mantener posiciones competitivas en segmentos de mercado existentes e innovaciones que pueden llegar a transformar el ecosistema en el que tienen lugar. Por ello, generar entornos de confianza con una cultura innovadora asentada y abierta a la exploración es condición para que germinen auténticas innovaciones colaborativas.

Algunas organizaciones transitan ya por esos caminos inciertos para llegar a innovaciones más potentes: colaboran con diferentes, incluso con agentes que no pertenecen a su organización ni a su sector, y ponen en práctica formas de innovar más abiertas. Este cambio está basado en la evidencia de que los resultados de estas colaboraciones aceleran la innovación y crean posiciones de mercado altamente competitivas.

“Sumando capacidades se reduce la incertidumbre y el riesgo y se comparten los resultados.”

El aumento de la capacidad innovadora de otras economías, los rápidos cambios tecnológicos, la interminable demanda de nuevos productos y servicios, o el cada vez más corto ciclo de vida de los productos y servicios, son incentivos suficientes para concluir que no hay organización, por grande que sea, que pueda enfrentarse en solitario a tales desafíos.

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ALBERTO GARCÍA ERAUZKIN, Presidente de Innobasque

En Innobasque somos mil socios, todos ellos comprometidos con la innovación: pymes, grandes empresas, centros de conocimiento (universidades, centros tecnológicos y otras entidades), administraciones públicas y personas físicas, representantes en definitiva de la riqueza de la sociedad vasca. Juntos estamos generando entornos estimulantes, de confianza, donde todos podamos desarrollar el potencial de nuestras capacidades. Mil socios, mil capacidades. ¿Y si provocamos más colaboración transversal? ¿Y si profundizamos en la alianza público-privada?

Además de tener una cultura de innovación asentada, el acceso a redes de networking, -tanto formales como no formales, presenciales, on line, con acceso a expertos y potenciales socios y colaboradores- es un factor decisivo que contribuye definitivamente al éxito de la colaboración, pero que demasiadas veces se pasa por alto. Figuras como Innobasque facilitan las conexiones entre organizaciones de distinta naturaleza, intersectoriales, multiagente, entre lo público y lo privado, algo tan necesario en ecosistemas complejos y densos como el vasco. Son redes que favorecen que el camino hacia ese lugar desconocido llamado innovación sea más seguro. Porque lo que no es discutible es la necesidad de recorrer ese camino.